Fortalece el sistema inmune

El estudio de las duchas frías con tres mil participantes, qué encontró exactamente y qué no.

El estudio que todos citan

En 2016 se publicó un ensayo controlado en Países Bajos con más de tres mil participantes. Durante un mes, unos terminaban su ducha habitual con agua fría (30, 60 o 90 segundos) y otros seguían su rutina normal.

El resultado que se repite en todas partes: el grupo del agua fría reportó un 29 por ciento menos de ausencias laborales por enfermedad.

Es un buen estudio, con un tamaño de muestra grande y aleatorización. Y hay que leer con atención qué fue lo que midió.

Lo que el estudio no dijo

No encontró que la gente se enfermara menos. La cantidad de días con síntomas fue similar entre grupos. Lo que cambió fue cuántos días faltaron al trabajo por esos síntomas.

Es una diferencia importante y bastante interesante. Puede significar que los síntomas fueron más leves, o que quienes se duchaban con agua fría se sentían más capaces de ir a trabajar con un resfriado encima. El estudio no puede distinguir entre las dos cosas.

También hay que notar que la duración del chorro frío no cambió el resultado: 30 segundos rindió igual que 90. Eso apunta a que el efecto no depende de la dosis de la manera que uno esperaría.

Qué se sabe de la respuesta inmune misma

Por otro lado está el trabajo publicado en PNAS en 2014, donde un grupo entrenado en respiración, meditación y exposición al frío recibió una endotoxina y mostró una respuesta inflamatoria menor y menos síntomas que el grupo control.

Ese resultado sí toca directamente el sistema inmune, y es fuerte. La advertencia de siempre: el entrenamiento combinaba tres cosas, y la que más peso parece tener es la respiración. Atribuírselo al frío solo sería estirar el dato.

También se ha observado aumento de leucocitos y de ciertos marcadores tras la exposición al frío. Que un marcador suba no es lo mismo que enfermarse menos, y ese salto es el que se da con demasiada ligereza en la conversación popular.

La conclusión honesta

Hay una señal, viene de un ensayo grande y bien hecho, y apunta a menos ausencias por enfermedad. El mecanismo no está cerrado y la magnitud del efecto sobre la inmunidad propiamente dicha sigue en discusión.

Si buscas una razón para meterte al frío, esta no debería ser la primera de la lista. Las de recuperación, ánimo y energía tienen respaldo más directo. Esta suma, y es razonable esperarla, pero no es la que sostiene la práctica.

Protocolo

  • La versión barata. 30 segundos de agua fría al final de tu ducha normal. Es lo que se probó y funcionó.
  • Regularidad. Todos los días durante al menos un mes. Ese fue el diseño del estudio.
  • Duración. Más tiempo no rindió más. 30 segundos igualaron a 90.
  • Cuándo no. Si ya estás enfermo con fiebre, no es el momento. Espera a recuperarte.

Preguntas frecuentes

¿Las duchas frías evitan que te enfermes?

El ensayo holandés de 2016 no encontró menos días con síntomas, sino un 29 por ciento menos de ausencias laborales por enfermedad. Es decir, la gente se enfermó parecido pero faltó menos.

¿Cuánto tiempo de agua fría hace falta?

En ese estudio, 30 segundos rindieron igual que 90. La constancia diaria durante un mes pesó más que la duración de cada exposición.

¿Puedo meterme al frío estando resfriado?

Si tienes fiebre, no. Con un resfriado leve y sin fiebre, la mayoría lo tolera bien, pero no hay evidencia de que acelere la recuperación. Ante la duda, espera.

Fuentes

  • Buijze GA, et al. The effect of cold showering on health and work: a randomized controlled trial. PLOS ONE, 2016.
  • Kox M, et al. Voluntary activation of the sympathetic nervous system and attenuation of the innate immune response in humans. PNAS, 2014.
  • Brenner IKM, et al. Immune changes in humans during cold exposure. Journal of Applied Physiology, 1999.